Por Grupo FASST · Actualizado el 03/11/2026
Se distinguen tres tipos de ahogamiento en la divulgación: húmedo (entra agua en los pulmones), seco (un cierre de la laringe impide respirar) y secundario (los problemas respiratorios aparecen horas después). Hoy la OMS y las guías médicas hablan de un único proceso, el ahogamiento, y clasifican su gravedad en grados.
¿Qué es el ahogamiento?
El ahogamiento es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el proceso de sufrir dificultad para respirar por estar sumergido o inmerso en un líquido. Sumersión significa que la vía aérea queda bajo el agua; inmersión, que el cuerpo está en el agua aunque la cara pueda quedar fuera, por ejemplo por el oleaje. El resultado puede ser la muerte, secuelas o la recuperación sin secuelas: un ahogamiento no siempre es mortal.
Por eso «un ahogado» no es solo una persona fallecida: en lenguaje médico es cualquier persona que ha tenido dificultad respiratoria en el agua. Si alguien sale del agua sin tos ni problemas para respirar, la revisión del New England Journal of Medicine de 2012 lo considera un rescate acuático, no un ahogamiento.
En España, la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS) contabilizó 472 muertes por ahogamiento en 2025, el segundo peor año de su serie, y Andalucía fue la comunidad con más fallecidos (81) por tercer año consecutivo. Entre enero y septiembre de 2026 ya suman 443, frente a 404 en el mismo periodo de 2025, y Andalucía vuelve a encabezar la lista con 69. Unas 200 de las muertes de 2025 ocurrieron en lugares sin vigilancia.
¿Buscabas atragantamiento? Atragantarse con comida o un objeto es una obstrucción de la vía aérea, no un ahogamiento. Se resuelve con golpes en la espalda y compresiones abdominales: lo explicamos en la guía de la maniobra de Heimlich.
¿Cuáles son los tipos de ahogamiento?
Los tipos de ahogamiento que se citan con más frecuencia son tres: húmedo, seco y secundario. Son términos antiguos que se siguen usando en prensa y en algunos materiales, pero las guías médicas actuales recomiendan no emplearlos, porque describen momentos o mecanismos del mismo proceso y generan confusión. Así se explicaban y así se entienden hoy:
| Término popular | Qué se quería describir | Cómo se entiende hoy |
|---|---|---|
| Ahogamiento húmedo | El agua entra en los pulmones y dificulta el paso de oxígeno a la sangre. | Es lo que ocurre en casi todos los ahogamientos. Se dice simplemente «ahogamiento». |
| Ahogamiento seco | Un espasmo de la laringe cierra la vía aérea y apenas entra agua. | El laringoespasmo es poco frecuente y breve. No es un tipo aparte. |
| Ahogamiento secundario (o «retardado») | Los síntomas respiratorios empeoran horas después de salir del agua. | Es la evolución de un ahogamiento que ya había dado síntomas, como tos o dificultad para respirar. Se valora con los grados de gravedad. |
1. Ahogamiento húmedo
Es la forma más habitual. El agua que llega a los alvéolos (los sacos de los pulmones donde se intercambia el oxígeno) altera y arrastra el surfactante, la sustancia que los mantiene abiertos, y la sangre recibe menos oxígeno. Ocurre igual con agua dulce que con agua salada. Si no se interviene, la falta de oxígeno puede acabar en una parada cardiorrespiratoria.
2. Ahogamiento seco
Con este nombre se describía el caso en que el contacto del agua con la garganta provoca un laringoespasmo, un cierre reflejo de la laringe que impide respirar aunque apenas entre agua en los pulmones. Según el New England Journal of Medicine, el laringoespasmo aparece a veces, pero dura poco porque la propia falta de oxígeno lo interrumpe. No es un diagnóstico distinto, sino una fase posible de cualquier ahogamiento.
3. Ahogamiento secundario o post-ahogamiento
Se usaba para hablar de una persona que sale del agua y, horas después, empeora por la inflamación y el líquido en los pulmones (edema pulmonar). Los síntomas que se describían —tos persistente, dificultad para respirar, cansancio extremo— existen, pero hoy se entienden como la evolución de un ahogamiento que ya había empezado en el agua.
¿Existe el «ahogamiento seco»? Qué dice la medicina actual
No como diagnóstico. La revisión del New England Journal of Medicine de 2012 y la guía de la Wilderness Medical Society de 2024 piden dejar de usar «ahogamiento seco», «húmedo», «secundario» o «tardío»: para la medicina solo hay ahogamiento, con distintos grados de gravedad.
Nota experta: estos términos hacen pensar que una persona sin síntomas puede morir de repente días después de bañarse. Una revisión publicada en el Cleveland Clinic Journal of Medicine en 2018 lo describe como un mito: quien empeora después ya mostraba algún síntoma en las primeras horas. Por eso lo útil no es el nombre, sino vigilar a cualquier persona que haya tenido un incidente en el agua.
La mayoría de las personas con síntomas leves mejora en 4 a 8 horas. Busca atención médica (urgencias o 112) si, en las 8 horas siguientes a un susto en el agua, aparece:
- Tos que no cede.
- Dificultad para respirar o respiración agitada.
- Espuma en la boca o la nariz.
- Somnolencia, confusión o un comportamiento extraño.
Si la persona necesitó ventilaciones o RCP, debe valorarla siempre un equipo sanitario, aunque parezca recuperada. En niños, la vigilancia es la misma. Para lo que ocurre al entrar de golpe en agua fría, consulta el artículo sobre el síndrome de inmersión, que no es un tipo de ahogamiento sino una de sus posibles causas.
Grados de ahogamiento (clasificación de Szpilman)
La clasificación de Szpilman ordena el ahogamiento en seis grados según lo que se observa en la persona rescatada, de la tos a la parada cardiorrespiratoria. La propuso el médico brasileño David Szpilman en 1997 tras analizar 1.831 casos de rescates en las playas de Río de Janeiro y la usan equipos de salvamento y emergencias para decidir la atención y el traslado.
| Grado | Qué se observa | Supervivencia aproximada* |
|---|---|---|
| Rescate | Sin tos ni dificultad respiratoria | 100 % |
| 1 | Tos, con la auscultación pulmonar normal | 100 % |
| 2 | Ruidos anormales (crepitantes) en algunas zonas del pulmón | 99 % |
| 3 | Edema agudo de pulmón con la tensión arterial normal | 95–96 % |
| 4 | Edema agudo de pulmón con tensión baja (hipotensión) o shock | 78–82 % |
| 5 | Parada respiratoria con pulso | 56–69 % |
| 6 | Parada cardiorrespiratoria | 7–12 % |
*Datos de la revisión de Szpilman y colaboradores en el New England Journal of Medicine (2012), que recomienda el ingreso hospitalario desde el grado 2. La auscultación la realiza un profesional sanitario: un testigo no necesita clasificar el grado, sino llamar al 112 y actuar.
El factor que más influye en el pronóstico es el tiempo bajo el agua: las guías ERC 2025 asocian una sumersión de menos de 5 a 10 minutos a mejores resultados.
¿Cómo actuar ante un ahogamiento?
Ante un ahogamiento, lo primero es tu propia seguridad: pide ayuda, llama al 112 y no entres en aguas profundas, sobre todo si no sabes nadar bien. Las guías del Consejo Europeo de Resucitación (ERC) de 2025 recomiendan rescatar desde fuera del agua con material de rescate, un objeto que flote o algo largo a lo que la persona pueda agarrarse.
- Pide ayuda y avisa al socorrista. Llama al 112 o pide a alguien que lo haga.
- Rescata sin entrar si puedes. Lanza un objeto que flote o alarga una pértiga, una toalla o una rama. Las técnicas se explican en tipos de rescate acuático. Si hay corriente, consulta antes cómo funcionan las corrientes de resaca.
- Comprueba si responde y respira una vez fuera del agua.
- Si no respira con normalidad, inicia la RCP. Las guías ERC 2025 indican que, en el ahogamiento, los primeros intervinientes empiecen con 5 ventilaciones y sigan con la RCP habitual, porque el problema de origen es la falta de oxígeno. Si no tienes formación, empieza con compresiones torácicas; si tienes formación en primeros auxilios, plantéate dar también las ventilaciones. Repasa la técnica en la guía de cómo hacer una RCP paso a paso y, en niños, la de RCP pediátrica.
- Usa un DEA si llega, sin retrasar la RCP por colocarlo: pon los parches sobre el pecho desnudo y sigue sus instrucciones.
- Si respira pero está desorientada, colócala en posición lateral de seguridad, abrígala y vigílala hasta que llegue la ayuda.
No intentes sacar el agua de los pulmones apretando el abdomen ni poniendo a la persona cabeza abajo: según el New England Journal of Medicine y la Wilderness Medical Society, retrasa las ventilaciones y aumenta el riesgo de vómito.
Factores de riesgo y prevención
La mayoría de los ahogamientos se pueden prevenir. Estos son los factores que más aumentan el riesgo y cómo reducirlo:
- Falta de vigilancia. Báñate en zonas con socorrista y respeta las banderas. Vigila siempre a los niños desde muy cerca: la OMS sitúa en los menores de 5 años casi una cuarta parte de las muertes por ahogamiento en el mundo.
- No saber nadar. Aprender a nadar y a flotar desde la infancia es la mejor protección.
- Alcohol y drogas. Alteran la coordinación y el juicio: evita bañarte después de consumirlos.
- Corrientes, oleaje y agua fría. Consulta el estado del mar y entra en el agua poco a poco. El dicho del corte de digestión tiene matices: lo explicamos en ¿es cierto el corte de digestión?.
- Algunas enfermedades. La epilepsia multiplica entre 15 y 19 veces el riesgo de ahogamiento, y las arritmias o enfermedades del corazón también pueden causar una pérdida de conciencia en el agua. Báñate acompañado y donde hagas pie.
- Bañarse solo. Ve siempre acompañado y avisa de dónde te bañas. En 2025, 384 de los 472 fallecidos fueron hombres (81,5 %), según la RFESS.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de ahogamiento
¿Cuántos tipos de ahogamiento hay?
En divulgación se suelen citar tres tipos de ahogamiento: húmedo, seco y secundario. La medicina actual habla de un único proceso y lo clasifica por gravedad, del grado 1 (tos) al grado 6 (parada cardiorrespiratoria), según la clasificación de Szpilman.
¿Qué es el ahogamiento por inmersión?
Es el ahogamiento en el que el cuerpo está dentro del agua y el oleaje o las salpicaduras llegan a la vía aérea, aunque la cabeza no quede del todo bajo el agua. Cuando la vía aérea queda sumergida se habla de sumersión. La OMS incluye ambos en la misma definición.
¿Cuánto tiempo hay que vigilar a alguien después de tragar agua?
Si la persona salió del agua sin tos ni dificultad para respirar, se trata de un rescate, no de un ahogamiento. Si tosió o le costó respirar, no la dejes sola durante las 8 horas siguientes: la mayoría mejora en 4 a 8 horas. Ante tos persistente, dificultad para respirar, somnolencia o confusión, acude a urgencias o llama al 112.
¿Puede un niño ahogarse horas después de bañarse?
No de la nada. Un niño que empeora horas después ya había tenido algún síntoma en el agua o al salir, como tos o dificultad para respirar. Por eso, tras cualquier susto, hay que observarlo de cerca y consultar si aparece cualquiera de las señales de alarma.
Fórmate para prevenir y actuar
Saber clasificar un ahogamiento sirve de poco sin práctica en el agua. En el curso de socorrista en Málaga de Grupo FASST se entrenan la vigilancia, las técnicas de rescate, las ventilaciones y la RCP con simulacros en piscina y en el mar. En una emergencia, llama siempre al 112.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud. Ahogamientos — nota descriptiva, 1 de mayo de 2026.
- Lott C, Karageorgos V, et al. European Resuscitation Council Guidelines 2025: Special Circumstances in Resuscitation. Resuscitation, 2025;215 (supl. 1):110753.
- Szpilman D, Bierens JJLM, Handley AJ, Orlowski JP. Drowning. N Engl J Med, 2012;366:2102-10.
- Szpilman D, Sempsrott J, et al. «Dry drowning» and other myths. Cleveland Clinic Journal of Medicine, 2018;85(7):529-535.
- Wilderness Medical Society. Resumen de la guía clínica de ahogamiento, actualización de 2024 (resumen oficial).
- Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Informe Nacional de Ahogamientos 2025, 5 de enero de 2026, y balance de enero a septiembre de 2026, 6 de octubre de 2026.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la formación práctica, la valoración de un profesional sanitario ni las instrucciones del 112. Ante una emergencia, llama al 112.